Las fiestas me caen para el culo. y los mimos son una mierda.
domingo, 22 de diciembre de 2013
domingo, 1 de diciembre de 2013
Luz subliminal
Yo fui Luz. No tengo una
historia que contar, salvo que me apagué igual a como se apagan los mosquitos
en cuclillas sobre el agua. Era muy feliz, incluso mientras caía del noveno
piso. Recuerdo esa caída como un momento de éxtasis y realización personal. Nunca
aprendí a nadar. Pero soñaba, de alguna manera, que aprendería. Había una
piscina cerca de mi casa donde una vez tuvieron que dejar una ballena, antes de
llevarla al zoológico. Me lo contaron, yo nunca lo vi. No sé si creerlo.
Mentira: lo creo perfectamente, porque tengo fe.
…yo fui luciérnaga. No tengo una historia que contar, salvo que me apagué igual a como se apagan las colillas sobre el agua. Era muy feliz, incluso mientras caía del noveno piso. Recuerdo esa caída como un momento de pánico y exaltación de la amistad. Nunca aprendí a nadar. Pero soñaba, de alguna manera, que aprendería. Había una pileta cerca de mi casa donde una vez tuvieron que dejar una ballena, antes de llevarla a la Antártida. Me lo contaron, yo nunca lo vi. No sé si creerlo.
Mentira: lo creo perfectamente, porque tengo fe.
Gracias, mundo, por haber colocado un día una ballena en mi pileta, aunque yo no lo haya visto. Gracias, ballena, por haber escuchado mis rezos, aunque yo no los haya rezado. Gracias, rezos, por creer en mí.
Ahora ellos cantan.
Mentira: lo creo perfectamente, porque tengo fe.
…yo fui luciérnaga. No tengo una historia que contar, salvo que me apagué igual a como se apagan las colillas sobre el agua. Era muy feliz, incluso mientras caía del noveno piso. Recuerdo esa caída como un momento de pánico y exaltación de la amistad. Nunca aprendí a nadar. Pero soñaba, de alguna manera, que aprendería. Había una pileta cerca de mi casa donde una vez tuvieron que dejar una ballena, antes de llevarla a la Antártida. Me lo contaron, yo nunca lo vi. No sé si creerlo.
Mentira: lo creo perfectamente, porque tengo fe.
Gracias, mundo, por haber colocado un día una ballena en mi pileta, aunque yo no lo haya visto. Gracias, ballena, por haber escuchado mis rezos, aunque yo no los haya rezado. Gracias, rezos, por creer en mí.
Ahora ellos cantan.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)