jueves, 24 de julio de 2014
Nosotros somos el futuro
"Hacer esta obra tiene que ver con el encuentro, y el encuentro hace que el mundo sea mucho mas bello" - Flavia <3
domingo, 25 de mayo de 2014
lunes, 14 de abril de 2014
Caos
En la gran ciudad hay millones de personas que viven, trabajan y buscan la felicidad. Hay menos matrimonios, y gran parte de estos fracasan en los primeros cinco años. Hay menos parejas, y mas personas viviendo solas. Sin embargo, las encuestas coinciden, el máximo anhelo de la mayoría es encontrar el amor...
El hombre es un animal de costumbre dicen.
“Según Pavlov, si un perro se acostumbra a oír una campana cada vez que le dan de comer, luego, segregara saliva con cada campanada que escuche; aunque no le den de comer”Todo es cuestión de costumbre. Nos acostumbramos incluso a lo que nos hace mal, mejor malo conocido, que bueno por conocer ¿no? Pero ni la reacción más recalcitrante puede detener el cambio.
Hay flores más fáciles, y otras más difíciles, pero todas en algún momento se abren y sueltan su esencia.
El hombre es un animal de costumbre dicen.
“Según Pavlov, si un perro se acostumbra a oír una campana cada vez que le dan de comer, luego, segregara saliva con cada campanada que escuche; aunque no le den de comer”Todo es cuestión de costumbre. Nos acostumbramos incluso a lo que nos hace mal, mejor malo conocido, que bueno por conocer ¿no? Pero ni la reacción más recalcitrante puede detener el cambio.
Hay flores más fáciles, y otras más difíciles, pero todas en algún momento se abren y sueltan su esencia.
lunes, 7 de abril de 2014
Ajua!
Pienso en el oleaje del mar. En esa dinámica que varia todo el tiempo, en olas gigantes, olas chicas, las que rompen y las que solo hacen cumulo de agua, pero siempre es una sobre la otra y sobre el agua mansa pero gruesa y en eterno movimiento. Siempre sobre ese colchón inquieto la variación. Respirar la pasada. Todo el tiempo sucede.
Flavia <3
Flavia <3
martes, 1 de abril de 2014
4 de abril
Pegarle a un maestro
Lo sabe un chico de cuatro años, de salita celeste, que ni siquiera sabe hablar correctamente.
Lo sabe un chico de seis años, que ni siquiera sabe escribir.
Lo sabe un chico de doce años, que desconoce todas las materias que le deparará el secundario.
Lo sabe un adolescente de diecisiete años, aunque sea la edad de las confusiones, la edad en la que nada se sabe con certeza.
Lo saben sus padres.
Lo saben sus abuelos.
Lo sabe el tutor o encargado.
Lo saben los que no tienen estudios completos.
Lo sabe el repetidor.
Lo sabe el de mala conducta.
Lo sabe el que falta siempre.
Lo sabe el rateado.
Lo sabe el bochado.
Lo sabe hasta un analfabeto.
No se le pega a un maestro.
No se le puede pegar a un maestro.
A los maestros no se les pega.
Lo sabe un chico de cuatro años, de seis, de doce, de diecisiete, lo saben los repetidores, los de mala conducta, los analfabetos, los bochados, sus padres, sus abuelos, cualquiera lo sabe, pero no lo saben algunos gobernadores.
Son unos burros.
No saben lo más primario.
Lo que saben es matar a un maestro.
Lo que saben es tirarles granadas de gas lacrimógeno.
Lo que saben es golpearlos con un palo.
Lo que saben es dispararles balas de goma.
A los maestros.
A maestros.
Lo que no saben es que se puede discutir con un maestro.
Lo que no saben es que se puede estar en desacuerdo con lo que el maestro dice o hace.
Lo que no saben es que un maestro puede tener razón o no tenerla.
Pero no se le puede pegar a un maestro.
No se le pega a un maestro.
A los maestros no se les pega.
Y no lo saben porque son unos burros.
Y si no lo saben que lo aprendan.
Y si les cuesta aprenderlo que lo aprendan igual.
Y si no lo quieren aprender por las buenas, que lo aprendan por las malas.
Que se vuelvan a sus casas y escriban mil veces en sus cuadernos lo que todo el mundo sabe menos ellos, que lo repitan como loros hasta que se les grabe, se les fije en la cabeza, lo reciten de memoria y no se lo olviden por el resto de su vida; ellos y los que los sucedan, ellos y los demás gobernadores, los de ahora, los del año próximo y los sucesores de los sucesores, que aprendan lo que saben los chicos de cuatro años, de seis, de doce, los adolescentes de diecisiete, los rateados, los bochados, los analfabetos, los repetidores, los padres, los abuelos, los tutores o encargados, con o sin estudios completos:
Que no se le pega a un maestro.
No se le puede pegar a un maestro.
No debo pegarle a un maestro.
A los maestros no se les pega.
Sepan, conozcan, interpreten, subrayen, comprendan, resalten, razonen, interioricen, incorporen, adquieran, retengan este concepto, aunque les cueste porque siempre están distraídos, presten atención y métanselo en la cabeza: los maestros son sagrados.
Lo sabe un chico de cuatro años, de salita celeste, que ni siquiera sabe hablar correctamente.
Lo sabe un chico de seis años, que ni siquiera sabe escribir.
Lo sabe un chico de doce años, que desconoce todas las materias que le deparará el secundario.
Lo sabe un adolescente de diecisiete años, aunque sea la edad de las confusiones, la edad en la que nada se sabe con certeza.
Lo saben sus padres.
Lo saben sus abuelos.
Lo sabe el tutor o encargado.
Lo saben los que no tienen estudios completos.
Lo sabe el repetidor.
Lo sabe el de mala conducta.
Lo sabe el que falta siempre.
Lo sabe el rateado.
Lo sabe el bochado.
Lo sabe hasta un analfabeto.
No se le pega a un maestro.
No se le puede pegar a un maestro.
A los maestros no se les pega.
Lo sabe un chico de cuatro años, de seis, de doce, de diecisiete, lo saben los repetidores, los de mala conducta, los analfabetos, los bochados, sus padres, sus abuelos, cualquiera lo sabe, pero no lo saben algunos gobernadores.
Son unos burros.
No saben lo más primario.
Lo que saben es matar a un maestro.
Lo que saben es tirarles granadas de gas lacrimógeno.
Lo que saben es golpearlos con un palo.
Lo que saben es dispararles balas de goma.
A los maestros.
A maestros.
Lo que no saben es que se puede discutir con un maestro.
Lo que no saben es que se puede estar en desacuerdo con lo que el maestro dice o hace.
Lo que no saben es que un maestro puede tener razón o no tenerla.
Pero no se le puede pegar a un maestro.
No se le pega a un maestro.
A los maestros no se les pega.
Y no lo saben porque son unos burros.
Y si no lo saben que lo aprendan.
Y si les cuesta aprenderlo que lo aprendan igual.
Y si no lo quieren aprender por las buenas, que lo aprendan por las malas.
Que se vuelvan a sus casas y escriban mil veces en sus cuadernos lo que todo el mundo sabe menos ellos, que lo repitan como loros hasta que se les grabe, se les fije en la cabeza, lo reciten de memoria y no se lo olviden por el resto de su vida; ellos y los que los sucedan, ellos y los demás gobernadores, los de ahora, los del año próximo y los sucesores de los sucesores, que aprendan lo que saben los chicos de cuatro años, de seis, de doce, los adolescentes de diecisiete, los rateados, los bochados, los analfabetos, los repetidores, los padres, los abuelos, los tutores o encargados, con o sin estudios completos:
Que no se le pega a un maestro.
No se le puede pegar a un maestro.
No debo pegarle a un maestro.
A los maestros no se les pega.
Sepan, conozcan, interpreten, subrayen, comprendan, resalten, razonen, interioricen, incorporen, adquieran, retengan este concepto, aunque les cueste porque siempre están distraídos, presten atención y métanselo en la cabeza: los maestros son sagrados.
jueves, 27 de febrero de 2014
La extravagancia, Spregelburd.
Este texto me gusta mucho, es de La extravagancia, de Spregelburd. Es la segunda parte de la Heptalogía de Hieronymus Bosch, un grupo de siete obras inspiradas en la Tabla de los Pecados Capitales. Teniendo en cuenta esto, ¿desde qué lugar podemos juzgar que una situación es extravagante?
Y la otra también. Idiota. Solo espero que se muera antes que nosotras dos, y que tenga un velorio sofisticado, y que el entierro sea un desfile de capelinas, y que sea lejos, y que llueva y que haya barro y que nadie llore por vos.
- “Sos vos, Socorro, sos vos.” Mi historia es sencilla. Somos tres hermanas, pero hace tiempo que dejamos de ser una familia. Espero que no les moleste, que los trate así. Digo, como público. Es provisorio. Si quieren les cuento…
Somos tres. Pero, una sabemos, es adoptada. Nacimos trillizas pero una de nosotras murió en el parto. Mamá estaba desconsolada, y no podía disfrutar de ninguna de nosotras sabiendo que siempre le faltaría una, no importaba cuál. Así que inició los trámites de adopción todavía desde la clínica. Había sido un parto muy difícil. Todo esto contado por papá, que también tuvo lo suyo. Mejor no tocar el tema. Así es que a los pocos días, éramos de nuevo tres bebas, en casa. Mamá y su marido tomaron la decisión y fueron inflexibles, adamantinos: nunca dijeron quién era la adoptada. Y nos quisieron a las tres por igual. Con un amor que apenas podría haber alcanzado para una sola.
Nos llamaron María Socorro, María Brujas y maría Axila. Yo soy Socorro, pero no tengo pruebas para decir que sea la primera. O la legítima. María Axila ha estudiado un poco de todo, y siempre fue muy buena en lo que se propuso. Así que teniendo en cuenta la vulgaridad de papá y mamá nosotras dos siempre sospechamos de ella. Ahora mismo tiene un programa de televisión. Enseña fonética, filología comparada, esas cosas.
Si serás hija de puta. No hay necesidad de que hables, y si no fuera por las estúpidas circunstancias… de las que me acabo de enterar… no te llamaría nunca más en mi vida. Sigo pensando que sos una perfecta idiota. Ni siquiera recuerdo tu número, y recién, para llamarte tuve que dar vuelta toda la casa para encontrar una agenda del 92 donde tenía anotado tu teléfono. Pensé que lo había tirado. A mí no me importa. Escuchá bien, porque es lo único que te voy a decir: parece que mamá agoniza, de una extraña enfermedad incurable. Que se transmite de madres a hijas. Legítimas, claro está. Hay que empezar a hacer quimioterapia, en caso que… digo, dos de nosotras. Así que sólo se va a salvar una, dijeron los médicos. Mamá y papá dicen que no se acuerdan quién era. Dice que después de tantos años. Ya lo sé. Cuenta una historia inverosímil de cómo quemaron las partidas de nacimiento. En la sopera de loza de la abuela, ésa que seguían guardando con las manijas rotas, que, ahora me vengo a enterar, se desprendieron en el fulgor de las llamas. No, la clínica ya no existe, se quemó en el setenta. No seas estúpida, claro que no fueron papá y mamá. Que quieren vernos. Que quizás si nos ven mamá se acuerde. Y que es cuestión de vida o muerte. Cuanto antes. Así que si querés ir me llamás y te doy la dirección. Me llamás y te la doy. Es así. Vas a tener que llamarme. Ah, no, yo no pienso ir a esa maldita clínica. Te lo estoy diciendo sólo porque Armando me pidió, y te aclaro que le dije que no iba a hacerlo. ¡Como quieras!
Entonces escucha bien: le vas a decir a ese hijo de una gran puta que se meta sus advertencias endocrinológicas en el culo, de la misma manera que le sugerí que hiciera cuando se apareció esa tarde después del colegio, me llevó aparte, donde nadie podía verlo y me dijo al oído: “Sos vos Socorro, sos vos”. Yo me acuerdo perfectamente. Ustedes comían helado, me acuerdo, yo las veía a la distancia, vestidas de lo mismo, el sol me nublaba los ojos, y eran dos puntos idénticos que chupaban helado, y a mi se me derretía el sambayón sobre el jumper. Y que por mí, se pueden morir, mamá, él y todas ustedes. ¿Me oíste…? ¿Hola?
Y la otra también. Idiota. Solo espero que se muera antes que nosotras dos, y que tenga un velorio sofisticado, y que el entierro sea un desfile de capelinas, y que sea lejos, y que llueva y que haya barro y que nadie llore por vos.
Sí, todo esto último son imágenes, imágenes generadoras de posibilidades. Soy escritora, bastante buena, ahora soy best seller. Entonces utilizo la irritación que siempre me provoca mi hermana, no se si es mi hermana…esa inútil. No puede dejar de molestarme, de la misma manera que no puede dejar el cigarrillo. Yo soy fóbica al cigarrillo. Cuando María prende uno hace exactamente veintisiete movimientos inútiles de lucimiento personal. Llamo lucimiento personal a que por ejemplo: entrecierra los ojos, casi como si sedujera a un chancho al borde del tejado para que no se arroje. Se acaricia a penas el mentón con el canto del pulgar de la mano que sostiene el cigarrillo, como si pensara algo, algo que evidentemente no ocurre nunca. La mano que sostiene el encendedor juguetea apenas con él como si arremangara a un miembro masculino firme y erecto, dispuesta a regar de placer. Frunce el ceño, acompañando la llama, como si se reprodujera un temor primitivo, como si fuera una estúpida hembra en la caverna viendo caer el rayo que acaba con el bosque de sequoias.
Odio ver fumar.
Y ni siquiera tengo la dirección de la clínica. Tampoco sé si es mi madre. Por no hablar de él. Voy a prepararme algo de cenar.
domingo, 16 de febrero de 2014
inrefle
brisa cálida que danza
ácido puro que piensa
pulso limpio que crece
soledad brusca que ama
balance vació que no respira
dirigente bello de la paz
pies firmes sobre cálido cielo
ácido puro que piensa
pulso limpio que crece
soledad brusca que ama
balance vació que no respira
dirigente bello de la paz
pies firmes sobre cálido cielo
aka #PF
Sabes tu para que son los camiones, por que hay estrellas y constelaciones, por que vuelan los aviones y por que tengo que escribir canciones, eso no lo se solo se que puede ser interesante, algo muy interesante. Las estrellas sirven para verlas brillar, los camiones, los aviones para verlos pasar y las canciones son para decir que todo es interesante. Sabes tu por que funcionan los bancos y por que se trabaja todo el año, lo que comen los marcianos. Tienes tu la idea de lo que hay dentro de un piano, eso lo sabre y podre hacerme la interesante. Con trabajo y banco el tiempo puedes matar, de marcianos y de pianos tienes que conversar con el tiempo puedes ser un señor interesante, alguien muy interesante.
Pero si un día me aburro y pierdo todo interés, si no me hago mas preguntas abandonando el saber, también sera interesante. Un asunto interesante. Por que soy interesante. La señora interesante.
Pero si un día me aburro y pierdo todo interés, si no me hago mas preguntas abandonando el saber, también sera interesante. Un asunto interesante. Por que soy interesante. La señora interesante.
miércoles, 15 de enero de 2014
Galileo, la responsabilidad social de los cientificos
Bertolt Bretcj
La miseria de la gente es vieja como las montañas; y, desde el púlpito y la cátedra se predica también que es indestructible como las montañas. Por eso, nuestro nuevo arte de la duda cultivó a las multitudes. Nos arrancaron el telescopio de las manos y con él enfocaron a sus opresores. Y, de pronto, esos hombres egoístas y brutales que se aprovechaban ávidamente de los frutos del trabajo científico, sintieron que la fría mirada de la ciencia, detectaba y denunciaba una miseria milenaria pero artificial, que podía ser fácilmente eliminada si se los eliminaba a ellos mismos.
Nos cubrieron, entonces, de amenazas y sobornos, que resultaron irresistibles para las almas débiles. Pero, acaso, ¿podemos negarnos al pueblo y, al mismo tiempo, seguir siendo hombres de ciencia?
Los movimientos de los cuerpos celestes son, ahora, más fáciles de calcular; pero los pueblos todavía no pueden calcular los movimientos de sus señores. La lucha por medir el cielo ha sido grande, pero las madres del mundo siguen siendo derrotadas día a día en la lucha por conseguir el pan de sus hijos. Y la ciencia debe ocuparse de esas dos luchas por igual.
Una Humanidad que se debate en las tinieblas de la superstición y la mentira, y es demasiado ignorante para desarrollar sus propias fuerzas, no será capaz de dominar las fuerzas de la naturaleza que ustedes, los científicos, descubren y le revelan. ¿Con qué objetivo trabajan ustedes? Mi opinión es que el único fin de la ciencia consiste en aliviar la miseria de la existencia humana.
Si los científicos se dejan atemorizar por los tiranos y se limitan a acumular el conocimiento por el conocimiento mismo, la ciencia se convertirá en un inválido y las nuevas máquinas sólo servirán para producir nuevas calamidades. Tal vez, con el tiempo, ustedes lleguen a descubrir todo lo que hay para descubrir; pero, ese progreso, sólo los alejará más y más de la humanidad. Y el abismo entre ella y ustedes, los científicos, puede llegar a ser tan profundo que, cuando griten de felicidad ante un nuevo descubrimiento, el eco les devolverá un alarido de espanto universal.
viernes, 3 de enero de 2014
escrupulo
Me parece que vivo
que estoy entre los ruidos
que miro las paredes,
que estas manos son mías,
pero quizás me engañe
y paredes y manos
sólo sean recuerdos
de una vida pasada.He dicho "me parece"
yo no aseguro nada.
que estoy entre los ruidos
que miro las paredes,
que estas manos son mías,
pero quizás me engañe
y paredes y manos
sólo sean recuerdos
de una vida pasada.He dicho "me parece"
yo no aseguro nada.
Oliverio Girondo
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