María graba en un parque lo que le pasa todos los día, le encanta tener todo recolectado. Le gusta creer que su cabeza es como una computadora donde se esta buscando un archivo y cuando lo encuentra CLICK. María camina por su barrio, se prende un pucho y escucha Oasis (sí, Oasis); cuando llega a la parada del colectivo cambia la música por que nunca le gusto mucho que le digan que era una “hipster más”. En realidad María esta esperando a alguien, todavía no sabe bien a quien, esa parada del 24 solo es una excusa para ver quienes llegan (le gusta ver como la gente se baja del bondi). Sí sabe que busca algo que se fue, sino… ¿por qué lo buscaría. María busca por que le enseñaron que las cosas llegan cuando no se las espera más.
María es un poquito de todos y casi, casi que no es nadie; ella recuerda todo, los desaparecidos, los viajes, las cataratas y las chimeneas. A veces solo quiere que se haga de noche para ver las estrellas, tal vez espera un lucero.
Todavía no encontró a nadie, pero va a seguir buscando: Una vez una amiga le dijo “la única lucha que es pierde, es la que se abandona”, y algunos lo que más quieren es una lucha.
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