jueves, 27 de junio de 2013
Cadáver exquisito
Pensó en la mañana, en el sol golpeando suavemente su cara para despertarlo y traerlo otra vez, como siempre a la realidad asquerosa, realidad vivida y realidad forzada. Hoy no quiero realidad, quiero dormir una siesta. Siesta que no dormiría esa tarde porque no llegaría a su casa, y le pareció extraño, romper su rutina solo por una cosa banal, era terrible. Muy terrible como cuando cierro los ojos y todas las luces desaparecen. Después los abro y recién ahí me acuerdo: tengo que tomar un poco de ese aire que me anda faltando tan poco para que el futuro nos termine el presente, pero tanto para que podamos entenderlo que realmente logra desconcertarnos. Como cuando esta soleado y ¡PUMP! se llena todo, todo el cielo, todas las calles, toda la visión, todo bien llenito de niebla y el sol chau chau adiós. Luego de decir esa palabra tan llena de significado y sensaciones, salió de mi escenario, de la visión de mis ojos para nunca más quiero olvidarme de ese día que me enseñaste como recorrer toda la ciudad pasando por todas las calles de otoño, cubiertas de vidas arrebatadas de tan bellos colores.
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